Cuando se unen rock y música clásica

“This is Anfield” reza un cartel antes de salir al campo del mítico estadio del Liverpool. El Real Madrid no había ganado allí nunca. De sus dos visitas, todos recordamos la más actual, allá por el año 2009. El Liverpool, con Fernando Torres a la cabeza, goleó 4-0 a un Real Madrid envuelto en polémicas institucionales que acabaron con la dimisión de su presidente, Ramón Calderón por un fraude en las asambleas. Tras el Fernando Martín y después, Vicente Boluda. Anda, ¡el del chorreo! Seguro que así recuerdan mejor dicho esperpento blanco en Anfield.

Pues bien, ayer todo fue distinto. Anfield es un campo especial, pero a la vez raro. Allí no solo no había ganado el Madrid, sino que tampoco había marcado Cristiano. Sí, parece imposible, pero el portugués tiene también campos malditos. Bueno, tenía. En el minuto 23, James, cuya adaptación cada vez es mayor, le mandaba un pase por encima de la defensa. El portugués se medía en carrera con Skrtel. El balón votó, Cristiano la enganchó y Mignolet se estiró sin poder hacer nada. El balón entraba por la escuadra y el concierto de los Rolling, en territorio Beatle, empezaba a sonar a Mozart.

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fuente: mundo deportivo

Antes el partido, más que un concierto de los Rolling parecía un festival de rock. Anfield gozaba. Sterling corría, Coutinho imaginaba y Gerrard chutaba. En el Madrid, Casillas paraba, Cristiano corría, Isco robaba y Benzema apuntaba. Un partido tan grande como la historia de ambos equipos.

Pero el gol de Cristiano cambió el partido. El conjunto de Ancelotti empezó a tocar. Violines sonaban en Anfield. Modric, Kroos, James, Isco, Benzema y Cristiano se asociaban. El Madrid del contragolpe, ese que solo vivía de las carreras de los de arriba, pasaba a tocar como si fuese el Barça del sextete. Toque, toque, toque y llegada. En una de esas llegó el segundo, primero de Benzema. Tras un córner los blancos tocaron por el borde del área como si el rival fuese un juvenil. Tras varios toques, Kroos la colgó perfecto y la cabeza del francés colocaba el 0-2.

Poco después llegó el tercero. De nuevo Benzema. Ahora aprovechando que la defensa parecía haberse dormido entre tanta música clásica. Solo seguían despiertos Coutinho y Sterling. El brasileño pegó un disparo al palo antes del descanso. Un minuto antes, Casillas demostró que también estaba despierto con una gran parada a Allen.

Tras el parón el Madrid dejó la música clásica y volvió al rock. Ante la presión del Liverpool decidió que lo mejor era volver a las galopadas y contragolpes. Así pudo aumentar su cuenta Cristiano, pero Mignolet evitó que el portugués hiciese historia en el que era su campo maldito.

El partido moría y comenzaba el Clásico. Ancelotti sentaba a tres titulares seguros: Cristiano, Kroos y Marcelo. “The Kop” se levantó y aplaudió a todos. Especialmente lo hizo con el actual Balón de Oro a quien habían silbado durante el partido. Al tiempo cantaban el “You´ll never walk alone”. Pelos de punta para un concierto en el que un equipo mezcló rock y música clásica, algo que da auténtico pavor a sus rivales. Un final y una afición que demostraron, más que su equipo, ese famoso lema: “This is Anfield”.

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